Sinopsis
Han pasado siglos desde que el Ejército Dracónico alzó el vuelo, casi extinguiendo a la humanidad.
Marosa Vetalda está prisionera en su propia casa, controlada por su frío padre, el rey Sigoso.
Al otro lado de las montañas, su prometido, Aubrecht Lievelyn, gobierna Mentendon en todo menos en el nombre. Juntos, pretenden dar paso a un mundo mejor.
Un mundo mejor parece imposiblemente lejano para Estina Melaugo, que caza a las bestias dracónicas que han dormido por el mundo durante siglos.
Y ahora el gran wyrm Fýredel se agita, e Yscalin será el primero en caer…
Reseña (ampliación de Blaster N.º 11, abril de 2026).
Cuando leí El Priorato del Naranjo, la primera novela de Samantha Shannon en la que tuve la suerte de enfrascarme hora tras hora, noté en mí algo que hacía años que no sentía. El Priorato del Naranjo, para mí, fue la puerta que abrí y que me hizo regresar a mi amor genuino por la literatura.
Siempre me gustó leer, y también escribir, y cuando llevas tanto tiempo ahondando en ambos mundos a menudo ves cosas que la gente que no se dedica al oficio no suele percibir. Veía patrones, tendencias, dejes y recursos narrativos, y estaba más pendiente de ellos que de la historia. Solamente, cuando esta era genuinamente buena, conseguía abstraerme lo suficiente como para no sobreanalizar el texto ante mis ojos. Con El Priorato del Naranjo esto lo conseguí de principio a fin, y fue reparador.
Con Las flores en llamas he tenido ese mismo momento de reconexión, así que, muy a mi pesar, no puedo ser una persona objetiva ahora mismo.
Las flores en llamas es una precuela directa de El Priorato del Naranjo, y viene a asentar las bases de esta primera novela —considero que, si quieres adentrarte en este universo de la autora, empieces por este libro—, a llenar los pequeños huecos que quedaron pendientes en la historia, de una forma más completista que correctora (a direfencia, por ejemplo, de lo que hizo Rogue One con la saga Star Wars).
En la primera novela hubo personajes de increíble peso que, por una cuestión de fluidez de la trama, funcionaban como agentes de fondo para que la historia avanzase con coherencia, pero eran, por mucho, personajes profundos e interesantísimos. Y esta precuela viene para dar voz a esos actores (Marosa como personaje está increíble siendo la princesa prisionera de Yscalin y su padre y rey Sigoso, mientras que Aubrecht se presenta honesto, leal a sí mismo y consciente de su posición y su deber para con su pueblo), a profundizar en un mundo bella y profundamente construido, a aportar una perspectiva al surgimiento de Fýredel como Sombra del Oeste resurgida y, en definitiva, para regalarle a sus lectores algo que llevaban tiempo pidiendo.
Con su habitual prosa ligera pero cargada de significado, de palabras sencillas pero profundidad, Samantha Shannon firma una novela elegante, sin andarse con medias tintas, aludiendo a lo que mejor sabe hacer: contar buenas historias.
Edición
La edición que he tenido el placer de leer es la del formato en tapa tapa dura con sobrecubierta, editada por Roca Editorial. Cuenta con 264 páginas y con un concienzudo trabajo de corrección, de edición y de traducción, esto último a cargo de Jorge Rizzo Tortuero, que lo hace fenomentalmente bien. El diseño de la cubierta es hermoso, y sigue en la línea de las dos anteriores novelas publicadas del mismo universo, El Priorato del Naranjo y El día que se abrió el cielo.
Lo mejor
La profundización en el trasfondo de varios personajes memorables de la obra original. La traducción es soberbia.
Lo peor
Hay demasiados conceptos de la construcción del mundo que resultarán agobiantes a lectores primerizos, incluso si se es lector asiduo de fantasía. Se explica porque esta precuela está escrita después del material original, pero no deja de resultar un pequeño hándicap.