Existen autores inquietos, de estos que tocan tantos géneros que podemos catalogarlos como prolíficos. También hay editores y libreros que quieren aportar algo al mundo editorial. Y luego está Rayco Cruz.
Autor de multitud de relatos y de la saga protagonizada por Árgoht Grandël de Meledel, entre otros muchos trabajos, Rayco Cruz, oriundo de Gran Canaria, es lo que coloquialmente se llama un culo inquieto. Años atrás, cuando comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo de la escritura, se atrevió a montar su propia librería. Con el tiempo, las responsabilidades y sus propios proyectos, dio un cambio de dirección y se volcó en la escritura.
Mucho ha llovido desde entonces. Ahora, Rayco es el orgulloso creador y editor de la Editorial Fundación.
Existen autores inquietos, de estos que tocan tantos géneros que podemos catalogarlos como prolíficos. También hay editores y libreros que quieren aportar algo al mundo editorial. Y luego está Rayco Cruz.
Rayco, es un placer volver a tenerte por la Blaster.
El gusto es mío, como siempre.
Al margen de esta presentación, dinos, ¿cómo definirías en pocas frases tu figura como escritor, librero y editor?
Yo diría que soy un fanático de la literatura en el más amplio sentido de la palabra, pues he tocado todos los palos posibles en este mundillo, desde la base, como escritor, hasta lo más alto (siempre en sentido figurado) que es el de editor, pasando por el de librero y el de distribuidor. Me gusta el proceso de creación de un libro en todas sus vertientes. Es un mundo fascinante, divertido y exigente a la vez.
¿Cuál fue la chispa que disparó la idea de montar una editorial?
La idea surgió inicialmente como una colección dentro de la editorial Mercurio, que es la que ha confiado siempre en mí de aquí para atrás, pero el proyecto fue evolucionando y vimos que podía ser más interesante crear un sello independiente. La intención es fomentar el género fantástico nacional, aportar nuestro granito de arena para que este género tan bonito, que incluye la fantasía, la ciencia ficción y el terror fantástico, siga creciendo y dándose a conocer.
¿Por qué «Fundación» como nombre?
Es un claro homenaje a la que para mí es una de las mejores sagas de ciencia ficción de todos los tiempos: Fundación de Isaac Asimov. Fue un fogonazo que me llegó y desde ese momento lo tuve claro. Creo que representa muy bien lo que queremos hacer en este proyecto.
¿Cómo es vivir Editorial Fundación desde dentro? ¿Es tan complicado como parece editar y publicar un libro?
Lo difícil no es editar el libro, sino lograr que se venda. Editar, que supone leer el manuscrito, corregirlo, maquetarlo, diseñar la portada y enviarlo a la imprenta, es lo fácil y bonito (aunque laborioso), porque es la parte creativa, con la que yo más disfruto. Vender es la parte más empresarial y eso es más tedioso, más arduo y frustrante.
A veces es muy difícil valorar, aceptar o rechazar manuscritos. ¿Cómo es el proceso de selección de las obras?
Yo trabajo primero con propuestas editoriales, que es un documento que incluye: título y autor, género, público objetivo, temas principales que trata y resumen largo, incluido el final. Si esa propuesta me gusta y encaja en la línea editorial, solicito el texto completo. Este sería el primer paso.
El segundo es la lectura del manuscrito. Aquí analizamos temas más técnicos como desarrollo de la trama y los personajes, longitud y, por supuesto, la técnica del autor.
Por último, analizamos si lo leído tiene potencial para enganchar al público, tanto por la trama como por los personajes y los temas que trata.
En cualquiera de estos pasos el manuscrito puede quedar descartado.
¿Existe una planificación a medio-largo plazo sobre las futuras publicaciones de la editorial? ¿Hay espacio para la improvisación?
Realmente hay poco espacio para la improvisación, porque el proceso ya descrito implica varios meses de trabajo. No es posible escoger un libro y meterlo en el plan si no es con varios meses de margen. Nosotros estamos cerrando ya el año 2026 y esperamos tenerlo confirmado todo antes de que termine este 2025. En esa planificación tratamos de que los géneros que trabajamos estén equilibrados en el catálogo. Tenemos la gran suerte de recibir manuscritos bastante buenos sin siquiera haber abierto hasta ahora la recepción de manuscritos de manera oficial.
¿Qué opinión te merecen las ferias del libro y este tipo de eventos? Según tengo entendido, hay cierta diferencia (y también tensión) entre stands de libreros y de editores. ¿Qué tan cierto te parece esto? ¿Por qué crees que pasa?
Lo cierto es que los libreros no quieren que las editoriales estemos en las ferias por una ficticia sensación de que les robamos ventas, cuando no es así. Para nosotros es una oportunidad de darnos a conocer y mostrar nuestro catálogo completo, cosa que ninguna librería va a hacer porque tienen que repartir el espacio entre un fondo muy amplio. No somos rivales sino compañeros, pero en los últimos años está despertando una corriente que aspira a dejarnos fuera de las ferias, algo que creo que sería muy dañino para todos, especialmente para editoriales pequeñas como nosotros que podemos tener en estos eventos un pico de ventas que puede suponer, en ocasiones, la supervivencia del proyecto.
¿Cómo mejorarías el ámbito editorial en Canarias? ¿Crees que hace falta más apoyo institucional o un evento dedicado al género en las islas? ¿Se te ocurre algo?
Creo que hay varios aspectos en los que se podría mejorar, desde el apoyo institucional (ahora mismo apenas existen ayudas para el sector cultural o es muy complicado llegar a ellas) hasta el apoyo de los libreros. Hay base de editoriales muy interesantes en diferentes géneros, por lo que no falta iniciativa, pero al llegar a las librerías no logramos el espacio que necesitamos para obtener la visibilidad necesaria para que las ventas despeguen. Un evento propio sería interesante, pero tenemos que lograr llegar a los lectores cada día, no en momentos puntuales. Tenemos que lograr que la gente nos conozca, que vean nuestros libros en los escaparates y se active el boca a boca para lograr espacio en las estanterías de los hogares. Necesitamos el apoyo de los libreros y de los lectores, porque no hay mejor publicidad para nosotros que un lector que recomienda un libro nuestro a otra persona con la pasión que solo los buenos lectores logran.